LITERATURA Y CINE: SOLDADOS DE SALAMINA

30 de enero del 39.
La Guerra Civil Española toca su fin.
A unos pocos kilómetros por encima de Girona el santuario del Colell ha sido reconvertido en cárcel militar.

Caída Barcelona, las tropas republicanas se repliegan hacia el norte dudando entre reagrupar sus restos y plantar una última batalla o invertir sus últimas energías en alcanzar la frontera francesa.
En medio del caos…
“alguien toma la decisión de fusilar a un grupo de presos franquistas. Entre ellos se halla Rafael Sánchez Mazas, fundador e ideólogo de Falange, quizás uno de los responsables directos del conflicto fraticida. Sánchez Mazas no sólo logra escapar de ese fusilamiento colectivo, sino que, cuando salen en su busca, un miliciano anónimo le encañona y en el último momento le perdona la vida. Su buena estrella le permitirá vivir emboscado, protegido por un grupo de campesinos de la región, aunque siempre recordará a aquel miliciano de extraña mirada que no le delató”. (Ed Tusquets)

A grosso modo, ésta es la historia que Trueba intenta llevar a la gran pantalla en su 3ª cinta. Ahora bien, en justicia, el resumen de la contraportada ni da buena cuenta de la trama de la novela de Javier Cercas ni muchísimo menos serviría tampoco para explicar el argumento de la homónima película de Trueba.

Y es que hay que reconocer que a Cercas le ha salido una novela redondita, con una estructura bastante más compleja de lo que parece a simple vista y realmente difícil de resumir a la torera. Nos encontramos ante un trabajo articulado sobre dos grandes temas -el proceso de creación literaria y la relación realidad-ficción- y una buena excusa, la rocambolesca y afortunada aventura de Sánchez Mazas.

Podría parecer que, a priori, es una novela demasiado compleja para sacar de ella un buen guión y de él una buena película. Sin embargo ahí entra un Trueba oportuno e inteligente como nunca que ha sabido retomar el tema de la creación literaria, adaptar con solvencia la relación realidad-ficción y comercializar hasta límites insospechados el ya célebre episodio del fustrado fusilamiento de Mazas.

Bien.
Vayamos por partes.

Ariadna Gil es, en Soldados de Salamina, una profesora de la facultad de letras de la Universitat de Girona que en calidad de novelista colabora con algún períodico escribiendo articulos en la sección de cultura.
Recibe el encargo de escribir algo sobre la guerra civil española y lo que acaba escribiendo es un artículo sobre los paralelismos entre la muerte de Antonio Machado en Collioure y el fusilamiento de Sánchez Mazas en el Santuario del Colell. A partir de este artículo y en concreto de la peripecia de Sánchez Mazas, Ariadna Gil se sumerge en la investigación de las circunstancias que acogieron aquellos hechos. El resultado de la investigación ha de ser un libro: un relato basado en hechos reales.

Sin duda uno de los logros de la novela es el espejismo que lleva al lector a deducir que el libro que el personaje va escribiendo a lo largo de la novela es precisamente el que él (ella) se está leyendo…

La historia trataria, pues, sobre un libro que está siendo escrito y que, a su vez, trataría sobre el fusilamiento del Colell.

Sea como sea, la escritura de ese libro, de esa novela, se convierte en el tema principal de la película que interpreta, ay!, una Ariadna Gil no demasiado afortunada en el papel de la profesora escritora Lola Cercas: el alter ego fílmico del alter ego literario de Javier Cercas.

Lola Cercas representa una escritora frustrada colgada de la escritura del libro que no se deja escribir. Posiblemente es uno de los aspectos que más se recordarán y precisamente uno de los perores. Todos los detalles insterpretativos que ayudan al espectador a definir la personalidad y situación de Lola Cercas son demasiado evidentes, casi exagerados, rozando la caricatura y alejándose del tono centrado y verosímil que más o menos acompaña toda la película.

Quizá sea por esta gris interpretación de Gil que destaca la extraordinaria actuación de María Botto en un magnífico papel secundario en el que encarna a Conchi, una tarotista fresca y descarada que significará el contrapunto perfecto del personaje principal.

Pero si Soldados de Salamina de Cercas es una gran novelita y el homónimo de Trueba una gran adaptación (que no es lo mismo que una gran película) no es tanto por la historia que explican sino por las artes que usan para que los lectores y espectadores caigan a cuatro patas en el fantástico espejismo de verosimilitud, es decir para que crean que lo explicado es, salvando el maquillaje de los nombres falsos y alguna “exigencia del guión”, objetivamente cierto, históricamente cierto.

La cuestión no es trivial, Soldados es en buena parte una novela històrica. Ahora bien, ¿es más cierto, es más real lo que explican las novelas históricas que lo explican las novelas de ciencia ficción?.

Soldados es o pretende ser en buena parte, una novela autobiográfica. ¿es cierto o más cierto lo que los escritores narran de sí mismos en sus autobiografías que lo que los biógrafos pudieran explicar de ellos?

Soldados es en buena parte un ensayo periodístico. ¿es cierto o más cierto lo narrado en un ensayo perodístico que lo narrado en uno no periodístico?

Javier Cercas usa todas las estrategias posibles para proyectar –nunca mejor dicho- una pantalla de realidad que empuje al lector a concluir que lo explicado efectivamente es cierto, historia, objetivo…

A lo largo de la novela insiste una y otra vez que pretende un “relato real”, no una novela. Una y otra vez a lo largo de la novela se presentan pruebas más o menos creíbles que pretenden trascender el texto, escapar del libro y convertirse en hechos: artículos publicados en prensa, enfoque de un historiador, testimonios más o menos directos con entrevistas reales a los que fueron de alguna manera protagonistas, documentos de archivo (reales o no) que corroboran o pretenden corroborar las tesis, una libreta que en la novela incluso aparece fotocopiada !!!…

Pero claro, en formato papel una fotocopia tiene un nivel de credibilidad que en la versión fílmica queda diluida. Y es que al cien por cien no es posible casar novela y película (sic) porque ambas artes hablan lenguajes diferentes y se basan sobre estructuras diferentes. Es por eso que la película lo que hace es adaptar a su medio las artimañas usadas por Cercas para dotar de verosimilitud a su novela. ¿Cómo? Pues tirando de hasta cuatro tipos de imágenes que producen diferentes efectos sobre la “lectura” del espectador.
Veamos.
Todos hemos visto alguna vez imágenes del NODO. Todos sabemos que el NODO fueron las únicas “noticias” durante buena parte del franquismo. Y todos tendemos a pensar que lo que explican las noticias del NODO, aunque distorsionado por el filtro gubernamental, era más o menos cierto.
Bien. Pues en la película Trueba inserta imágenes del NODO en las que aparece el personaje Mazas. De este modo insinúa que efectivamente su película es histórica o, cuando menos, basada en hechos reales.
Sigamos
Pero Trueba no sólo inserta imágenes de NODO reales sino que también inserta imagénes de NODO modificadas, rectificadas, “real-izadas” haciéndonos creer una vez más que lo que expresan esas imágenes (creadas en 2003) son tan ciertas (ejem) como ciertas puedan ser unas imágenes de NODO. Genial.
Un paso más
Siguiendo la línea marcada por Cercas, en la película aparecen imágenes de entrevistas reales efectuadas a testigos de los hechos explicados en la película. Por supuesto, estas entrevistas se realizan con el mismo formato de la película y la selección de sus imágenes se incrustan en el núcleo central de la película como si los entrevistados fueran actores profesionales a pesar de que es evidente que los entrevistados o no son personajes “reales”, o son malos actores o son buenos actores que interpretan personajes “reales”. La publicidad y promoción de la película se encarga de dejar bien claro que son lo primero.
Por último Trueba inserta intermitentemente reproducciones parciales del episodio del fusilamiento y las circunstancias que lo envuelven. Estas imágenes responden a dos espectativas, la primera recomponer retales de memoria que Cercas va recogiendo de los diferentes personajes y, segunda, visionar el avance del libro que va escribiendo a partir de los testimonios.

En fin, Soldados de Salamina de Cercas es una gran novelita, formalmente redonda que vale la pena leer con una cierta tranquilidad.
Soldados de Salamina de Trueba, sin ser una gran película es una muy buena adaptación de la novela y tiene méritos propios más que suficientes para merecerse ser vista. Prueba de ello es que el 2 de octubre ha sido elegida por la Academia de Cine para representar a España en los Óscar. Mucha suerte !

Más información sobre la película
http://www.soldadosdesalamina.com/menu.htm

Más información sobre el libro
http://www.tusquets-editores.es/lib_ficha_prn.cfm?Id=1380

Ramiro T.

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