Viatge a l’Àfrica del segle XV

De tant en tant passa. De tant en tant ens cau a les mans un llibre totalment imprevist d’un autor que no ens sona absolutament de res, i la seva història ens captiva i ens arrossega a devorar-la en “quatre dies”.

És el cas de “En busca del Unicornio” de Juan Eslava Galán, un autor sembla que totalment consolidat, sembla que especialment prolífer però, paradoxalment no massa habitual als prestatges dels aparadors de les nostres llibreries. No el coneixem massa però compta al seu currículum dues fites tan mediàtiques com el Planeta del 87 i el Fernando Lara del 98.

“En busca del Unicornio” és la història d’un capità al servei del rei Enric IV de Castella (1424-1474) que rep la missió de viatjar més enllà del “país dels àrabs” a la cerca d’una banya d’unicorn que ha de retornar-li al monarca la virilitat perduda.

Un escamot de ballesters, un capellà, un servent i una donzella verge, necessària per dominar el ferotge unicorn, formen l’expedició que parteix cap a Marroc destí al cor de l’Àfrica negra.

Estem, davant de tot, d’una narració retrospectiva: la veu, sovint distant i ressentida, és la del propi capità Juan de Olid, el personatge principal, un cop sa i estalvi (no arribem a saber on).

Saber això ens permet una lectura una mica més laxa que ens facilitarà entrar en el seu humor sovint trist i miserable.

Les primeres pàgines es llegeixen amb una certa alegria, amb una simpàtica sorpresa, amb ganes. És la part de la presentació dels personatges i sobretot de l’ambientació al segle XV que dóna sentit a tot el relat.

Ara bé, que ningú no s’enganyi: com a història situada al XV, a un lector del XXI li semblarà, probablement, una història castellano-cèntrica, ultra-catòlica, ignorant, masclista, xenòfoba i portadora de tots i cadascun dels clixés i tics culturals que s’han anat transmetent dècada a dècada i segle a segle fins arribar, malauradament, a algunes de les nostres noves generacions.

La comicitat del xoc entre els pensaments privats i els comportaments del capità Olid, els intents per gestionar i assimilar, des d’una mentalitat més aviat pobra i empobridora, les espectaculars aventures i descobertes que li vénen al pas són la columna vertebral de la novel·la, el motiu pel qual el lector, probablement, arribarà al final del text i tancarà la darrera de les 250 pàgines.

Perquè “En busca del unicornio”, a més d’una novel·la, és una novel·la de viatges i potser per això durant bona part del cos central del text la lectura es fa una mica feixuga.

Eslava encerta l’ambientació, encerta en el tractament psicològic que ens permet del capità, encerta amb el fortíssim contrast entre cultures i comportaments socials però es queda curt en les descripcions africanes i cau en l’excessiva repetició d’estructures que provoquen una caiguda del ritme i fins i tot una certa monotonia al bell mig d’un reguitzell de desventures.

Afortunadament, al sortir del cor del continent la narració sembla redreçar-se i recuperar part de l’interès que encara es recorda de la primera part del llibre.

Quan el personatge arriba a la costa, Eslava s’allibera de les repeticions i el relat, es refà sobre l’expectativa que genera la possible arribada a Castella, és a dir, per la morbositat de llegir el nou xoc entre el somni d’arribada imaginat per Olid i la realitat imaginada pel lector.

Tot plegat un relat d’aventures amb certes reminiscències del Quixot i fins i tot de la literatura picaresca. Una història ben trobada amb estratègies de bestseller que s’ha quedat a mig camí però que no per això deixa de ser una bona lectura per llegir relaxadament un dissabte a la tarda i fer-se, fins i tot, unes rises.

LA FITXA:
Autor: Eslava Galan, Juan
Títol: En busca del Unicornio
Editorial: Planeta
Pàgines: 250
Preu : 14,42 euros.

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

Font: capgros.com

Algunos críticos sitúan a Matilde Asensi como la Reverte femenina (Qué leer, septiembre de 2004), como la gran revelación que ha de alimentar de nuestras lecturas en los próximos años… como la nueva gallina de oro editorial…

En fin. De lo que no cabe duda es que aunque no sea (todavía) una celebridad entre nuestras estrellas literarias (aunque sin lugar a dudas está en ello), es cierto que esta periodista alicantina ya tiene una cierta escuela.
“El origen perdido” (sept. 2003) es su cuarta novela tras “El salón de ámbar” (1999), “Iacobus” (2000) y “El último catón” (2001), esta última con la friolera de 29 ediciones ….
Parece ser además que su índice de ventas (¿y consecuentemente de lectores?) progresa algo más que “adecuadamente”. y claro, como casi no podía ser de otro modo, detrás de tan fulgurante éxito la omnipresente Editorial PLaneta.

“El origen perdido” es una novela de aventuras ceñida a género llena de lugares comunes en los que el único aliciente que le falta son la muerte de algún personaje más o menos importante, alguna persecución a lo bestia o ¿por qué no? ya puestos alguna que otra escena de sexo…

Arnau Queralt, treinta y pocos, informático “de éxito”, propietario de una importante empresa de software se sumerge en el estudio de una cultura precolombina en busca de un remedio que sane a su hermano, un antropólogo de corte gris y académico. En su aventura le acompañan dos de sus empleados que además son sus únicos amigos, Proxi i Jabba.

El estudio de la cultura aymara les obliga a viajar a la selva boliviana y a adentrarse en el “Infierno verde”… la aventura a lo Indiana Jones está prácticamente servida, ataviados a lo Coronel Tapioca se aventuran nuestros urbanitas en la selva constantemente amenazados por exóticos animales (hormigas soldado y tábanos) hasta que (por ejemplo) de buenas a primeras se descubren rodeados por…

Quizá se convierta en un bestseller pero la cadencia del “librito” es tremendamente plana, los personajes son flojos, ramplones, carecen de profundidad psicológica, puros clichés.
El tiempo es mortalmente lineal, siempre hacia adelante siempre hacia adelante con un plomizo pretérito imperfecto amo y señor de 558 pàginas de novela. 558.
Las descripciones son discretas, algo evocadoras, cierto, pero posiblemente gracias más a nuestro bagaje visual que a su habilidad narradora…

En algunos ángulos de la trama uno casi se espera un par de aquellas opciones a lo Timun Mas (Elige tu propia aventura) … “si quieres que … salte a la página xx, en caso contrario continue…”

En algunos otros, sin embargo, estan a punto de aparecer “Los cinco” aquellos personajes de literatura juvenil que cuando yo era un “juvenil” ya comenzaban a estar algo pasados de moda…

Sin embargo y muy a pesar de todo, “El Origen Perdido” es uno de esos libros que enseñan la zanahoria, quiero decir que constantemente mantienen un mínima incógnita… y claro, Asensi pone la zanahoria y nosotros el borrico.
Se leen las primeras páginas, se entra en la dinámica y aún y sabiendo que el libro no mata de alegría, que probablemente no se lo vamos a recomendar a nadie y que hasta vamos a decir cuatro cosillas sobre lo aburridote que es… ahí estamos devorando página tras página hasta devorar las 500 pàginas en apenas un par de noches…

Y acaba.

Buscando por la red, un detalle interesantísimo: José Ferrandiz Lozano nos explica que Matilde Asensi no ha viajado en su vida a Bolivia. Que como Julio Verne (todos a una: alaaaaaaaa!!!!) viajaba por todo el planeta sin salir de su despacho… vaya, que todo lo que sabe sobre la selva y sobre el tema de “El origen desconocido” parece haberlo tomado de Internet, de las bibliotecas… Este dato debería aparecer en la contraportada. AL menos daría para un debate más que interesante… exceptuando a los grandes genios de la literatura…
¿es la vivencia de grandes experiencias condición sine qua non para escribir grandes textos?

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

Fuente: Pielago.com

LA NOVELA

“El alquimista impaciente” es la historia de la investigación de la muerte de Trinidad Soler, un empleado de una central nuclear cercana a Madrid que aparece cadáver, maniatado en la cama de un hotel. El caso es encomendado a una pareja de Guardias Civiles (al sargento Rubén Bevilacqua y la guardia Virginia Chamorro) del grupo de homicidios de la unidad central de Madrid.

A lo largo de los 20 capítulos que forman la novela, Silva nos da buena cuenta de la particular relación entre Bevilacqua y Chamorro. Él es un psicólogo frustrado que accede al “cuerpo” para huir del paro. Ella cuenta 25 años aún marcados por un cierto idealismo constantemente autoreprimido para ser respetada por sus compañeros varones.

Trinidad Soler, el cadáver con el que se inicia la novela llevaba una doble vida. Por una parte trabajaba en la central nuclear, por otra era colaborador de León Zaldívar, un magnate de la construcción. De esta segunda actividad laboral que, no se sabe bien bien por qué escondía a las personas de su entorno incluyendo su mujer, obtenía enormes beneficios económicos.

Bevilacqua y Chamorro se topan de entrada con el cadáver del primer Trinidad Soler y, poco a poco, van profundizando en (por llamarlo de algún modo) la segunda vida de Trinidad, una segunda vida que les introduce en una sociedad de alto standing, despiadada y deshumanizada, en una sociedad con otro código de valores, con otras referencias, con otros objetivos.

Segú explica el propio autor, con “El alquimista impaciente” pretendía “un digno relato policial, que no es tan fácil como algunos parecen querer dar a entender, y como siempre, una historia que estimulara al lector”.

No voy a ser yo quien discuta si la novela es o no un “digno relato policial” ni tampoco si la enrevesada madeja que se desenreda en la novela pueda o no ser real (¡sabemos de tantos casos en los que la realidad supera a la ficción!), lo que sí me atrevo a discutir es el modo en que la policía, la Guardia Civil en este caso, lleva adelante la investigación y que en mi opinión vacía la novela de credibilidad. Es cierto que la literatura española no dispone de una enorme tradición de literatura negra. También es cierto que apenas existen en nuestra tradición mujeres policías. Sin embargo la falta de antecedentes no exime a “El alquimista impaciente” de una artificiosa relación sargento-hombre / guardia-mujer que chirria por todas partes.

Me ha llamado la atención que lectores de otros medios hayan alabado esta inusual pareja. Durante páginas y páginas de “El alquimista impaciente” el lector tiene la sensación de estar ante un publi-reportaje publicitario de la Guardia Civil, ante un intento de “humanizar” una estructura militar con una reputación inrrecuperable.

Un psicólogo frustado y una mujer que constantemente reprime su femeneidad me parecen dos perfiles posibles en la Guardia Civil sin embargo sus diálogos son excesivamente literarios, reflexivos, limpios, respectuosos, políticamente correctos (independientemente de que las opiniones que expresan lo sean o no, que es harina de otro costal)…

El resto de los personajes, sin embargo, quedan mejor dibujados, más realistas, más cercanos, más posibles, más naturales, más sueltos, más coherentes, más imaginables… Por lo que refiere a la estructura y desconociendo la arquitectura narrativa de la novela negra, sí puedo anotar que el desarrollo de la novela es paulatino, sin brusquedades, la información necesaria para la comprensión del caso está correctamente dosificada y la solución al caso no se desvela hasta prácticamente el penúltimo o antepenúltmo capítulo. Sin embargo “El alquimista impaciente” carece del magnetismo de otros textos del género, no arrastra, no engancha, no absorve.
Algo le falta a esta novela para brillar. Es un texto mate, aburrido a pesar de la lógica curiosidad que el lector siente por conocer el desenlace y que le anima a continuar leyendo.

Una novela de las que se leen pero no se recomiendan porque no sabría uno en base a qué recomendarlas.

Es cierto, tiene el Premio Nadal del año 2000 y eso no es poco. Pero claro, el Nadal, aunque sin duda es un premio contrastado, también tiene fallos memorables, basta recordar por ejemplo que en el 98 se lo llevó (ay!) Lucia Etxebarria

LA PELÍCULA

El caso es que inmediatamente después de leer la novela sentía una curiosidad enorme por ver la película. Cuando uno acude al cine a ver la adaptación cinematográfica de un libro que acaba de leer, el ejercicio comparativo se vuelve absolutamente inevitable.

Tenía la esperanza de que Patricia Ferreira, la directora de la versión fílmica, se apartara lo suficiente del texto como para solucionar el mate de la novela y aportar algo de luz al asunto, pero desafortunadamente se trata de uno de los pocos casos en los que el director (directora) abraza el texto casi literalmente, llevando a la pantalla los mismos errores o defectos del texto escrito.

Es cierto que Ferreira introduce una diagonal en la película que acompaña al espectador desde el principio aportando algunas pistas para situar los personajes (no para resolver el caso). Esta diagonal, una serie de secuencias en las que Bevilacqua conversa con Dávila (uno de los responsables de la central nuclear) tampoco acaba de iluminar el cuadro e incluso en algún momento aparecen como inoportunas o hasta casi como interrumpiendo la película…

Por lo demás, la película se mantiene bastante fiel a la novela y, como en la novela, lo mejor (y siempre sin exagerar) son algunos, que no todos, personajes secundarios. Y digo no todos porque de ningún modo cabría destacar la intervención de Josep Linuesa que más bien es “poco afortunada”. La pareja Bevilacqua-Chamorro chirria igual en la pantalla que en el texto con el agravamen que en la pantalla desentona más. Los diálogos excesivamente literarios, en algunos casos alucinantes hasta el surrealismo son poco creíbles, resultan forzados, tiesos, poco naturales… y lo son hata el punto de desviar la atención del espectador hacia la interpretación de los actores.

Uno no sabe demasiado de interpretación pero la impresión que deja “El Alquimista Impaciente” es que los actores no actúan lo suficiente. En algunas escenas uno sospecha que los actores sean (con todos los respetos) amateurs o que no han dispuesto de medios suficientes para el rodaje…

En esta línea, para mi gusto algo desviada de la que debería estar siguiendo, no puedo dejar de observar que las imágenes son como poco raras. No llego a saber si es un problema de iluminación, de montaje, de postproducción, de puntos de mira de la cámara o de qué, pero sí llego a ver que algunas imágenes se asemejan a las de esos cortometrajes de aficionados en los que casi se acaba de oir el “Acción” del director… Como si no hubiesen podido hacer demasiadas tomas y hubiesen tenido que quedarse con la mejor a pesar de no ser la ideal. Este defecto que no acabo de saber explicar es más notorio en los exteriores que en los interiores aunque también en los espacios cerrados la cámara abarca encuadres forzados, como si no tuviera espacio para moverse y mejorar la perspectiva.

En definitiva, uno tiene la impresión de haber visto un capítulo de una teleserie un domingo por la tarde. ¿Recomendarla? Jamás.

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

Fuente: Formtocine.com

Más información

Pàgina web de Lorenzo Silva
http://www.lorenzo-silva.com/

Pàgina web de la película
http://www.continental-producciones.es/es/proyectos/alquimista.html#

20 històries, 20 contes, 20 llimones impossibles de menjar sense fer ganyotes. Això és el que trobarem en aquest llibret del Sergi Pàmies… I no és poc.

En una època que els autors, condicionats pels compromisos amb les editorials han de publicar obres no prou definides, reguitzells de relats sovint mal triats quan no mal embastats, trobar un llibret de relats mínims com “Si menges una llimona sense fer ganyotes” té el seu mèrit. I el té perquè a cadascun dels 20 relats el Pàmies hi ha posat l’ofici.

20 relats que des del seu format d’article breu de magazine dominical, s’acosten de 20 maneres diferents a un dia qualsevol d’un veí qualsevol… d’un dia nostre qualsevol?

Des d’una primera persona íntima i sincera o des d’una omnisciència de novel·la realista Pàmies va desgranant, conte a conte, un rosari de temes i situacions contemporanis i quotidians, situacions vertiginoses, personatges que coneixen diferents estats d’ànim o que no es coneixen a si mateixos, confessions davant la mort, silencis, reflexions després la mort, infidelitats, solituds, frustracions, petites dosis de surrealisme i fins i tot algun flirteig amb l’absurd.

“Si menges una llimona sense fer ganyotes” és un llibret d’un parell d’hores, amable amb tota mena de lectors i fins i tot atent amb els lectors més exigents. Un magnífic exemple de literatura en minúscules (si això és possible) perfectament digna i correctíssimament escrita.

No ens canviarà la vida, però ens sacsejarà i ens refrescarà una mica: com quan mosseguem una llimona.

Ramiro Tomé info (arroba) arquera.com

Fitxa del llibre
Títol: Si menges una llimona sense fer ganyotes
Autor: Sergi Pàmies
Editorial: Quaderns de Crema
Pàg.: 143
Preu : 10,00 euros.

Hace ya bastantes años que Paul Auster es un incondicional de los escaparates literarios internacionales, es uno de esos autores que nos tienen acostumbrados a, año sí año no, presentarse con un nuevo bestseller que de inmediato hace historia y se convierte en un “clásico”. Para algunos incluso es un autor de culto, una especie de gurú que convierte en oro todo lo que escribe.

Auster fue galardonado ni más ni menos que con el Príncipe de Asturias en el 2006 y en 2007 ya volvió a sorprender, en esta ocasión con matices, con “Viajes por el scriptorium”.

Un anciano desvalido y amnésico está encerrado en una habitación que como único mobiliario dispone de un camastro, una silla de oficina y un escritorio con unas cuantas fotos y un par de dossieres escritos a máquina. Entre las fotos, la lectura de los dossieres y las extrañas visitas que recibe a lo largo de la jornada trata de reconstruir su identidad y su pasado para, al menos, comprender su presente.

“Viajes por el scriptorium” es sin duda un buen título comercial pero que de ningún modo hace justicia al texto.
Probablemente Auster eligió semejante título para sugerir que los textos y las fotos sobre el escritorio suponían un viaje por la identidad del personaje, pero nada hay en la novela que la acerque al género de viajes.
Por otra parte, la palabra “scriptorium” remite a un mueble tardo medieval cuando en el contexto de la novela, refiere apenas a una mesa en algo parecido a una habitación de hospital. El motivo para utilizar un latinismo con connotaciones cultas y reminiscencias medievales no queda nada claro y en ningún caso justificado.

El recurso borgiano de escribir un libro que de alguna manera ya se contiene a sí mismo ha perdido para el lector contemporáneo buena parte de su efectismo. Se trata de un recurso harto explotado entre los más populares de los escritores de la actual generación. Bastará recordar “La sombra del viento” para tener un buen ejemplo de ello.

El escritor Jorge Carrión solía repetir en sus cursos de “Lectura y escritura creativa” que un cuento debía incorporar al menos dos historias, una primera evidente a la lectura superficial y una segunda más o menos oculta que se podía reconstruir en el desenlace del cuento a partir de las diferentes pistas sugeridas en la primera.
En “Viajes por el scriptorium” prácticamente cada línea del texto remite a una historia oculta para el lector que consciente de la extrañeza avanza su lectura con la esperanza de, en el desenlace, cerrar el círculo de la comprensión de la historia. Sin embargo el desenlace del texto no cubre las expectativas alimentadas desde la primera página. El texto y la historia concluyen pero lo que al final de la lectura se comprende es parcial y se tiene la certeza de comprender tan sólo la parte de un todo mayor que resulta inaccesible. Al no tener la referencia de ese todo, de esa historia oculta a la que el texto remite una y otra vez, por avispado que sea el lector, la lectura de “Viajes por el scriptorium” siempre provocará una cierta decepción especialmente si el lector no es devoto de Auster y no conoce la posible relación de los personajes de “Viajes por el scriptorium” con otras obras del escritor.

En definitiva una novela quizá obligatoria para los austerianos pero tal vez un tanto decepcionante para el resto de lectores.

Ramiro Tomé
info(arroba)arquera.com

1566_saxo.jpg

Saramago, José, “Memorial del convent”, trad. Josep Daurella. Barcelona, Edicions Proa, 1988, 288 p. Tít. orig. Memorial do Convento

MEMORIAL DEL CONVENT

Un text literari, una obra literària és el balcó a un infinit mar d’interpretacions.
Quan m’acosto a un text, ja des de les primeres línies del primer capítol intento intuir-lo, ensumar-lo, saber quines han de ser les seves característiques més destacades, quina lectura o quina hipòtesi de lectura és o pot ser la més adient…

Memorial del Convent és, per a aquest mal hàbit, tota una trampa, tot un engany. Cal llegir pràcticament fins al final del llibre per entendre, per sospitar que és allò que hi ha de primordial al text.

Passades les primeres pàgines ja és possible fer-se una idea… la riquesa quasi barroca del llenguatge i els temes desenvolupats quasi amb incisió naturalista “esbossen” un teixit romàntico-costumista reflex de la societat portuguesa del moment.

Quasi al mateix temps que es fa evident aquesta mena de pista interpretativa, s’evidencia per altra banda la seva pròpia negació. Quin sentit té en una descripció costumista una sintaxi tan agosarada, arriscada i velocíssima com la que Saramago fa servir per “embastar” el relat?

Primera hipòtesi de treball per terra.
Memorial del Convent no és una novel·la costumista o, si més no, no tan sols una novel·la costumista.

Segona hipòtesi. Una lectura que intenta ser dirigida, que cerca punts de referència, pistes, fites, fars… no podia obviar l’elecció narrativa de Memorial. Parant una mica d’atenció a la veu cantant, de seguida es detecta un descarat narrador omniscient clàssic que quasi reconforta d’evident… però… ben mirat (ben llegit).. és “tan sols” omniscient aquest narrador?.
Ja trontolla la segona hipòtesi.
Com s’ha de qualificar un narrador que tan aviat s’identifica amb un grup de personatges sense definir amb quin d?ells, que fa servir ben bé indiscriminadament la primera persona del singular, com la tercera, com la primera del plural i que dialoga amb sí mateix, amb els personatges, amb el psique dels personatges i fins i tot explícitament amb el propi lector?
Bé. Sí: hi ha un narrador omniscient, però no tan sols omniscient.
I en qualsevol cas, és l?arquitectura narrativa allò primordial en aquesta novel·la?

Tercera hipòtesi. Sembla, però, que a mig llibre les coses comencen a estar una mica més clares. El narrador ha marcat referències temporals inequívoques: Portugal rural, segle XVIII.
A aquestes alçades ja tenim una idea de la situació de la monarquia, dels poders religiosos, de l?estratificació social…
Es tracta, potser, d’un nou model de novel·la realista embastat sobre tècniques narratives de vanguàrdia?

La lectura avança i les tres hipòtesis s?entrellacen i es fusionen en una sola, indefinible, múltiple i eclèctica proposta de lectura.
Només resta un acte de fe, abandonar-se a la inventiva de Saramago i, si d’un cas, intentar un anàlisi contundentment a posteriori.
Ho faig d’aquesta manera sense deixar de parar atenció als milers de detalls i picades d?ulls amagats (i no tan amagats) en el text.

Així doncs (i recapitulant), Què es pot trobar a Memorial del Convent?

La lectura proposa un viatge, espaialment i temporal, perfectament definit: primera meitat del segle XVIII, Portugal (de manera especial Mafra)
Hi ha una voluntat evident de retratar la societat del moment amb la seva corresponent jerarquia: monarquia-esglèsia-poble.
És un discurs monolític en el sentit que no hi ha estructuració en capítols per molt que de tant en tant es pugui trobar una pàgina en blanc després d’un punt i a part. A construir aquesta imatge mental de text-monolit colabora la fusió dels estils directe i indirecte.
El llenguatge és a banda de molt i molt ric (per la seva varietat), elegantment arcaïtzant.
La sintaxi és quelcom semblant a un tribut a l?oralitat i, com aquesta, tremendament desendreçada en el sentit de no encorsetada ni per la puntuació, ni per la gramàtica, la qual cosa en ocasions dur a error i obliga al lector a tirar un parell de línies enrera per retrobar el sentit.
L’arquitectura narrativa és complexa i de tant en tant emergeix entre la sintaxi. Es tractaria d’un plurinarrador que pren diferents formes al llarg del text. Així el narrador de Memorial del Convent és un conjunt de narradors (de la mateixa manera que Pessoa és un conjunt d’heterònims incloent el propi Pessoa?). Molt probablement la forma del narrador variarà segons les necessitats expressives i fins i tot, potser, segons el contingut polític d’allò expressat en determinats moments. Aquesta arquitectura narrativa no respecta tampoc la temporalitat, vull dir, aquest narrador fa que el lector prengui com a referència de les seves reflexions tan aviat fets passats (passats també en la temporalitat de la novel·la), com presents (s. XVIII) com fins i tot futurs (s. XX).

Potser en aquest entramat narratiu destaca la consciència que de si mateix té el narrador més-que-omniscient que ja no tan sols es permet mostrar-se explícitament sinó que a més a més ho fa expressant o al menys transmeten un sentiment d’ira i a través de terminologia tècnica literària.
Em refereixo a l’expressió: Passeu-me l’anacrònica veu?.
És especialment resenyable aquesta important pujada de to pel context en la que té lloc, pel discurs social que la precedeix : “…què és realment un home quan només és la força que té, quan només és la por que aquesta força no doni a l?abast per retenir el monstre que l’arrossega implacablement, i tot plegat per culpa d’una pedra que no caldria que fos tan grossa…. La construcció del convent de Mafra és deguda al rei don Joan V, per un vot que va fer per al cas que li naixés un fill, vet aquí sis-cents homes que no han fet cap fill a la reina i són ells els qui paguen el vot, que es fotin, passeu-me l’anacrònica veu?

A la llum d’aquesta transgressió, es pot re-enfocar la lectura, es pot provar una nova hipòtesi de lectura i comprensió del text.
Es pot recordar el llegit i a partir d’ara llegir en clau marxista?
Independentment de quina fos la voluntat o intenció de Saramago, sembla que aquesta darrera lectura bé podria ser una de les més adequades.
Potser convingui recordar una mica quins eren eren els pilars d’aquell marxisme:
1. Allò que identifica a l’home com a tal és el treball: la seva capacitat de produir amb les seves pròpies mans els seus propis mitjans de subsistència.
2. L’home no és tan sols un procés de la natura, sinó també i sobre tot és un procés de la societat. Això implica que està en mans dels propis homes la possibilitat de canviar les circumstàncies materials i socials per acabar amb les contradiccions que (sempre segons Marx) la sustenten.
3. La societat es composa bàsicament de dues classes (Marx, segle XIX) , la proletària i la burgesa. En aquesta societat l?home treballador el proletari, viu alienat per tres factors, el seu propi treball, la ideologia i la religió.
4. Així, cal passar de la societat capitalista (classe explotadora versus classe explotada) a la societat socialista, i cal fer-ho mitjançant una dictadura del proletariat.
Sens dubte podem concloure que el posicionament social aglutina les diferents propostes de lectura de “Memorial”, que endreça les perspectives, que resol les disgressions. Ara bé, tot i això, dir que “Memorial” és una obra marxista seria aventurar-se massa. Saramago no combrega amb la “Teoria del Reflex”, és massa barroc, massa contemporani, massa personalitzat.

I és que, més que endavant una novel·la social, ens trobem endavant d’una novel·la històrica, però “històrica” amb un nou sentit, amb una nova connotació, amb un nou significat. Ens trobem endavant d?una nova proposta d?història, quasi d’una negació de la història oficial documentada als llibres i registres. Ens trobem endavant d’una de les històries possibles….

Je sais que je tombe dans l’inexplicable, quand j’affirme que la réalité ?cette notion si flottante-, la connaissance la plus exacte possible des êtres est notre point de contact, et notre voie d’accès aux choses qui dépassent la réalité?.

Marguerite Yourcenar.

Ramiro Tomé
info@arquera.com

Les dates no acaben de ser precises, però sembla que sobre el 1644 el comte Chamilly, capità de la cavalleria francesa que prenia part al setge de Ferreira (Portugal), va seduir a la jove monja portuguesa sor Mariana Alcoforado.

El comte va gaudir dels fervors més íntims de sor Mariana durant tot un any però arribat el moment, va partir sense remordiments abandonant a l’entregada religiosa al més agre dels viacrucis: el del desamor.

Des d’aquest infern interior, sor Mariana es confessa absolutament al llarg de cinc cartes d’amor en les que deixa cos, ànima i una infinita tristor feta paraules: les conegudes com “Cartes de la monja portuguesa”.

Vint-i-quatre o vint-i-cinc anys després, el 1669, aquestes cinc cartes són ressuscitades per la indiscreta traducció de Monsieur Gabriel Gulleragues, Secretari Ordinari de la Cambra i Gabinet de Lluís XIV, i la seva publicació es converteix en un fenomen social que es llegeix, respon, comenta, imita i critica arreu d’Europa.

Per què tanta repercussió? Probablement perquè els lectors del segle XVII combregaven amb l’autoria de les cartes (no és fins la segona meitat del segle XX que es “confirma” l’autoria de Gulleragues) i perquè la sinceritat, la força i la humanitat del seu greuge inspiraven tota mena de solidaritats… i, és clar, per la morbositat de conèixer la vida interior d’una religiosa derrotada. Ara bé, aquesta morbositat no es veurà recompensada si el que cerca el lector en aquest epistolari del XVII és un anorèxic erotisme de consum de principis de segle XXI.

Sobta, de les cartes, que no hi hagi referències religioses, al menys no més de les que hi hauria probablement en les d’un laic tan intensament afectat com sor Mariana, i aquesta absència no deixa de sobtar en un context tan particular i, sens dubte, en el seu moment va inclinar la balança de l’autoria cap a Gulleragues.

Però més enllà de què fossin redactades per la religiosa o dictades pel polític, amb pretensions literàries o sense, aquestes cartes són un recull de pràcticament tots els tòpics que sobre l’amor es transmeten segle rere segle a la literatura occidental des de Petrarca: des del naufragi de la relació passant per l’escarni amorós com a experiència vital necessària, fins a l’insofrible mal d’absència: “Una pasión en la que habías fundado tantos proyectos de placer, ahora sólo te produce un mortal desespero, que únicamente puede compararse a la crueldad de la ausencia que lo causa”.

Si el lector de les cartes ha estat alguna vegada a la seva vida enamorat fins a la medul·la, a ben segur reconeixerà la flama del seu amor en l’amor de la religiosa portuguesa. Si a més el lector de les cartes està una mica familiaritzat amb la retòrica del XVII a ben segur reconeixerà bona part dels artificis emprats en l’època i gaudirà en descobrir la seva evidència.

Podem gaudir dels encants de la monja portuguesa tant en castellà com en català. Edicions Acantilado recull la traducció al castellà d’aquestes cartes a càrrec, juntament amb un magnífic pròleg, d’Enrique Badosa. En català la traducció la firma Anna Casassas i el pròleg Meri Torras, a l’Editorial Angle.

En castellà o en català, a fe de Déu, una lectura interessant.

Fitxa del llibre:
Autor: Alcoforado, Mariana
Títol: Cartas de la monja portuguesa
Editorial: El acantilado
Pàg: 71
Preu: 7,00 euros

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

Font: capgros.com

Lee Jung-Hyang, la guionista y directora de “Sang Woo y su abuela” nos habla de una madre naturaleza que acoge, soporta y supera los desmanes del hombre pero, sin duda, la historia se desborda por otros contextos. De principio a fin asistimos a una confrontación de modelos, a una historia de encuentros y desencuentros entre dos generaciones que a pesar de necesitarse, se desconocen por completo.

SANG WOO Y SU ABUELA

FICHA TÉCNICA:

Sang Woo y su abuela
Corea del Sur, 89 min, 2002
Dirección y guión: Lee Jung-Hyang
Productores: Whang Woo-Hyun, Whang Jae-Woo
Director de fotografía: Yoon Hong-Shick
Director artístico: Shin Jeom-Hee
Música: Kim Dae-Hong, Kim Yang-Hee
Actores: Kim Ul-Boon, Yoo Seung-Ho, Yim Eun-Kyung, Doncg Hyo-Hee y min Kyung-Hoon

Un vagón de tren, una mujer agobiada contemplando el paisaje y un chavalillo de siete años agobiando con su dichoso videojuego de bolsillo. Del tren a un autocar rural repleto de aldeanos y del autocar a una cabaña, por encima de la aldea, en medio de la montaña.
La abuela recibe, sobre su modesto tatami de cañas, a la madre y al hijo.

Nuestra abuela es una septuagenaria anciana muda y encorvada que ha pasado toda su vida en aquellos parajes. Sang Woo es un malcriado niño de 7 años claramente urbano y desalmadamente occidentalizado.

La madre debe dejar a Sang Woo con su abuela durante el verano mientras ella intenta mejorar su situación laboral en la ciudad. El conflicto está servido: apenas han pasado cinco minutos de la cinta y ya tenemos la historia perfectamente planteada. Dos minutos más y ya hemos tomado partido a favor de la afabilidad de la abuela. ¿Quién da más?

Lee Jung-Hyang, la guionista y directora de “Sang Woo y su abuela” nos habla de una madre naturaleza que acoge, soporta y supera los desmanes del hombre pero, sin duda, la historia se desborda por otros contextos. De principio a fin asistimos a una confrontación de modelos, a una historia de encuentros y desencuentros entre dos generaciones que a pesar de necesitarse, se desconocen por completo.

Dos generaciones, dos modelos, dos mundos. La abuela nos muestra los equilibrios y desequilibrios de la paupérrima comunidad rural coreana. Sang Woo nos muestra los desequilibrios de la actual sociedad urbana. Sus respectivas edades son claramente significativas, un modelo en vías de extinción contra un modelo en plena expansión.

Y se pueden dar algunos pasos más.
Sang Woo no representa tan sólo a su generación, también pone de manifiesto la cabalgante occidentalización en la que se halla sumida la sociedad surcoreana, pone de manifiesto el individualismo extremo e insolidario que caracteriza la juventud en toda sociedad occidentalizada, pone de manifiesto que la nuestra es la sociedad de lo inmediato…

Sin embargo, a pesar de ofrecer una lectura árida y reflexiva, Lee Jung-Hyang tenía claro que su objetivo era hacer una buena película comercial, divertida, refrescante y emotiva. Y, efectivamente, eso es lo que el espectador encuentra gracias a las situaciones de una pacientísima abuela permanentemente descolocada por el comportamiento del niño y a las de un niño de ciudad permanentemente descolocado por la, para él, incomprensible lógica rural.

Y por supuesto, como toda buena película comercial que se precie, “Sang Woo y su abuela” nos ofrece un desenlace más bien feliz para poder salir de la sala con una sonrisa en los labios pensando en a quién le vamos a recomendar que no se la pierda porque realmente vale la pena.

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

Fuente: Formatocine.com

Al 2002 es va publicar una recopilació de 28 textos de diferents autors catalans amb motiu del quarantè aniversari de l’editorial 62. El títol, “Per molts anys”.

La primera impressió al posar la vista sobre el llibre és bona: el títol fa una certa gràcia, de seguida es veu que és un títol intel·ligent en el sentit de comercialment ben triat. L’avessat “comprador regalador de llibres” li farà una primera ullada i li semblarà adient perquè en efecte, sembla força pertinent regalar-li a qui sigui que celebri el seu aniversari un llibre titolat “Per molts anys”.

La segona impressió, que s’obté al tenir el llibre entre les mans, també és encertada des de la perspectiva comercial, tapa dura amb el logo de 62 i el títol gravat, amb una sobre-tapa ben triada…

La tercera impressió, igualment aconseguida pels estudiosos de les reaccions dels “compradors regaladors de llibres” prové de l’índex: 28 autors catalans junts al mateix llibre! i és clar, molts molts molts escriptors catalans tampoc és que coneguem, així que és quasi segur que reconeguem alguns d’ells i probablement entre ells aquell escriptor que va guanyar el Sant Jordi o el LLibreters de no recordo quin any que vam regalar a la iaia quan va fer 93 i que li va agradar tant… i bé, d’aquest record entranyable a la compra nomeś es pot atravessar el preu, el mirem i… vaja, tampoc és tan car tenint en comte la qualitat de l’enquadernació. Perfecte, som-hi !

Ja tenim el llibre-regal perfecte perquè està clar que un o altre autor li agradarà al destinatari. L’escena de l’entrega del llibre-regal no és difícil d’imaginar: Ei, moltes gràcies, no calia, ah, que interessant, i mira, hi surt el tal (Sant Jordi o Llibreter de no sé quin any) segur que m’agrada, moltes gràcies, i pam, dos petons com dos sols i hem quedat millor que el que l’ha regalat l’ampolla de vi que recomana la Guia Michelín d’enguany.

Algunes setmanes després, fent un café amb el destinatari del llibre-regal sabrem la veritat, tota la veritat i només que la veritat: la que només s’asoleix després de la lectura i llavors pensarem, potser, que el vi no era mal regal, no.

El motiu, l’aglutinador, l’efemèride està molt bé, quaranta anys són quaranta anys, els autors són autors més o menys consolidats, escriptors que no tenen res a demostrar perquè estan més o menys consagrats, firmes reconegudes, cognoms que ens sonen a això, a literatura d’aquí, catalana, genuina, nostra. Però aquí pràcticament s’acaben les bones paraules per a “Per molts anys”.

Els textos s’anuncien com a inèdits que com es podrà comprovar si es llegeixen, en aquesta mena de recopilcions no significa ni de bon tros que hagin estat escrits en exclusiva per aquest projecte sino que són textos d’aquells que tots els escriptors tenen al calaix des de ves a saber quant temps , que no acaben d’encaixar en cap dels seus llibres, que els generen dubtes, que no els fan el pes… com dir-ho?

Tot i així potser val la pena fer un repàs dels noms per aquells incondicionals de determinats autors, aquells lectors que quan els agrada un escriptor es llegeixen fins les redaccions que van fer a vuité de bàsica i en els que ja s’apuntava els eu estil tan característic.

Vinga, “Per molts anys” són:

Pep Albanell, Josep M. Benet i Jornet, Alfred Bosch, Lluís Calvo, Enric Casasses Figueres, Narcís Comadira, Martí Domínguez, Ramon Folch i Camarasa, Josep M. Fonalleres, Feliu Formosa, Pere Gimferrer, Maria Jaén, Miquel Martí i Pol, Biel Mesquida, Albert Mestres, Maria-Antònia Oliver, Vicenç Pagès Jordà, Josep Palàcios, Josep Palau i Fabre, Núria Perpinyà, Josep Piera, Baltasar Porcel, Jordi Puntí, Toni Sala, Jordi Sarsanedas, Màrius Serra, Vicenç Villatoro i Antoni Puigverd que signa l’epíleg.

En total 25 senyors i 3 senyores (aish) que probablement han colaborat sense massa entusiasme en el projecte. Hi ha, afortundament, alguna excepció, honrosa, seriosa i discreta que justifica sino la compra del llibre sí la seva lectura.

En altres paraules, si en lloc de ser el “comprador regalador de llibres” fossim el receptor, i a més a més anèssim malament de temps, podriem fer un descart i anar directament per feina: Bosch, Mesquida, Puntí i Serra.

I llestos. Desem el llibre on toqui i a veure si amb el següent tenim més sort.

Això sí, a Edicions 62, sobre tot, “per molts anys”.

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

« Previous PageNext Page »